Comportamiento de cómo en Malasaña

Anonim

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Eso es Malasaña, el mítico barrio madrileño de la movida que no se puso caro hasta que llegaron los hipsters de los pueblos con fajos de billetes para comprar o alquilar todo lo que oliera a moderno. No hace falta que vivas allí, la mayoría de los malasañeros son de un barrio muy, muy lejano. Pero nunca dejan que se note el dominguerismo. Tú también puedes.

1) Nociones de lenguaje. Termina las palabras en "eo". Terraceo es tomarse una caña con dos dedos de espuma y en la calle, haga clic aquí, mañaneo terminar la noche en una casa pegándote por Spotify y postureo …, bueno, postureo es todo lo demas como hace en Malasaña.

2) Líneas de tiempo. La hora de salir por Malasaña es aquélla en la que no existe ninguna posibilidad de que tus padres estén fuera de casa. Por el día el barrio también existe mucho. De mañana puedes comprar en la calle más cuqui -el tramo de Espíritu Santo, que siguió en la plaza de Juan Pujol y terminó en Corredera Alta-y aledaños. Desde mediodía tienes que comer o beber en algún sitio moderno con una venta grande en el ver bien . La mesita ventanera de la librería con bar Tipos Infames puntúa doble. Porque demuestra que eres una persona que puede estar cerca de unos libros sin que le pase nada.

3) Barba. Es obligatoria. Si lo único que diferencia tu barba de la de un mendigo es ese día te la quitarán por 25 euros en una barbería de Malasaña decorada con irónicos sillones de barbero, enhorabuena: tienes la barba exacta que lleva este mes.

4) Cuello abotonado. Si no te abrocha el último botón de la camisa (de cuadros) deberías reconsiderar hacerte pesado y salir de Malasaña cuanto antes.

5) Música. Si todo el mundo conoce los números de los tres últimos grupos que ha dejado caer en un bar de Malasaña, acabas de pasar de moda. Es una regla del barrio que todo el mundo diga que lo conoce todo, así siempre hay que pedir tarareos probatorios . Si nadie sabe de qué hablas, ya eres dj.

Un barrio para ver y dejarse ver

A barrio para ver y dejarse ver © Alamy

6) Cascos. Hay que llevar unos cascos grandes. De momento, un poco menor que un frisbee . Si pones ahora a la par de cubos de basura en las orejas le llevas tres meses de adelanto al bombo.

7) Tiendas de bufanditas. Tejer bufanditas, con un blog de cupcakes, seguir jugando con Mis abalorios y que papá esté harto de tenerte todo el día por casa es todo lo que necesitas para abrrir una tienda en Malasaña. Caduca a los dos meses.

8) Que ponerse. Las botas militares son la moda más larga de Malasaña: comenzar a llevar a cabo coincidiendo con las manifestaciones del 'No a la guerra'. Combinalas con pantalones pitillo y ya tienes la mitad del atuendo resuelto para siempre. Si un día no encuentra las botas, puedes aprovechar para enviar el dobladillo de los pantalones y que vean los calcetines de colores.

9) Bicis. La cantidad de gente andando con la bicicleta de la mano en Malasaña es inversamente proporcional a la cantidad de gente subida en una bicicleta en cualquier otra parte de Madrid. A malasañero de corazón nunca saca la bici del barrio ni se somete a ella muy a menudo porque, total, dos dos pasos . La quintaesencia de la biciexplotation es el bar La bicicleta, en la esquina de Colón con la plaza de San Ildefonso. Tienen una bicicross, una bici de carreras colgada de una pared, galletas, brownies y nadie que haya ido hasta allí en bicicleta.

10) bares del Viejo. Estás avisado: cualquier día vas a ir a un bar de viejos y te va a encontrar tomando cañas con tu abuelo. Pero eso en Malasaña no te va a pasar; como dice Ambrosius aquí el único viejo de los bares de viejos de moda es el camarero. El preferido de todo el mundo debería ser el Palentino .

11) Coctelerías. Si tiene algún tipo de variación de la historia de las coctelerías más o menos clónicas Adam & Van Eekelen y 1862 (calle Pez ambas) pertenecían a los socios que se separaron y uno montó la competencia justa enfrente, eres un moderno. Unos bares con unos cocteleros buenosísimos que miran mal mal si pides un vodka con Red Bull, pero que tampoco te hacen un combinado porque no les apetece picar hielos, son un Malasaña en estado puro por el que vale la pena pagar cualquier disparate.

12) Redes sociales. Si te refieres en un arbolito de la calle y te rodea un grupo de chicas gritando “¡tuitero conocido!”, Tienes pasado Malasaña.

13) Luis Brea. Luis Brea es Malasaña.

* Este artículo fue escrito en mayo de 2013 y actualizado en agosto de 2017.