A Logroño para no engordar

Anonim

Tiempo de lectura 7 minutos

De lo que aquí vamos a hablar es del otro Logroño, el que está lejos del griterío de la Laurel y de los vinos, el que escapa de las despedidas de soltero que asaltan esta ciudad cada fin de semana (por las que los logrosñeses afectados amor y odio a partes iguales porque sa escandalosas pero dejan dinero en bares y hoteles).

1) Iglesia de San Bartolomé

El casco histórico está salpicado por varias iglesias de postín y la imponente concatedral de Santa María de La Redonda, que corre junto a Miguel Ángel tras el altar mayor . Desde todas ellas, la más pequeña, antigua, austera y menos menos es la Iglesia de San Bartolomé (Plaza de San Bartolomé, 2). Este edificio, que comenzó a construirse en el siglo XII, con matices románticos, góticos y mudéjares, impresionante tímpano en su portada pero lo mejor está en su interior. Si ingresas, te teletransportarás a la humilde iglesia de Nottingham del fraile Tuck, de Robin Hood (y de Disney).

La iglesia de San Bartolomé

La iglesia de San Bartolomé © Marian Chaparro

2) soportales

Pasear por los soportales parece ser el deporte predilecto de los logros, sobre todo a la hora del vermut y al caer la tarde . Tiene sentido si tenemos en cuenta que la lluvia es una compañera inseparable de esta ciudad (ella y el viento, al que pocos molinillos de balcón sobreviven). Sus calles preferidas son Portales y la Gran Vía (con el nombre kilométrico real de la Avenida Gran Vía Rey Juan Carlos I). Si te une a sus pasee comprobarás dos cosas: en Logroño hay muchos carros de bebé y sillas de ruedas con ancianos hiperabrigados, con manta, bufanda y guantes (gorro no).

3) Museo Würth

Siendo más papistas que el Papa, no podríamos incluir al Museo Würth (Avenida Cameros, 86-88, Polígono El Sequero) en esta lista porque está situado en el polígono industrial de Agoncillo, un pequeño pueblo dormitorio a 18 kilómetros de Logroño. Pero las reglas están para saltárselas, porque serían injusto dejarlo fuera cuando es de los pocos centros culturales con un halo de modernidad de la zona. "¿Y por qué narices lo han puesto en un polígono?", Te preguntarás. Pues porque pertenece al empresario alemán Reinhold Würth (el de los tornillos, sí). En algunas de sus sedes europeas, Würth ha construido al lado de sus fábricas grandes museos de arte contemporáneo, para tratar de fusionar en un mismo espacio cultura y empresa. Además sugerentes exposiciones temporales, destacan sus actividades infantiles, que acercan las prácticas artísticas a los más pequeños, y otras para mayores, como el ciclo de cine Las Cavernas de Platón, que fin de semana.

El Museo Würth: exposiciones, cine y actividades infantiles

El Museo Würth: exposiciones, cine y actividades infantiles © Museo Würth

4) Murac

Si eres un descubridor de tesoros (solo vale encontrar lo que te propongas en Google), toma una réplica en Logroño: encuentra el Museo Riojano de Arte Contemporáneo (MuRAC). Una pista: más que buscar edificios, buscar que buscar pegatinas amarillas pegadas por todas las partes. El MuRAC no tiene sede física y huye del elitismo del arte contemporáneo . Es una colección que, según ellos mismos, pretende ser “creador de vida cultural y mayormente de vida pública, al proponer políticas artísticas donde la participación ciudadana y el disfrute del entorno cotidiano contrastan con las ansietudes turísticas y económicasdes arotas ". Pues eso. Arte contemporáneo pero con un gran asterisco .

5) El Ebro y sus puentes

Gracias a las lluvias de las últimas semanas, el Ebro está de un insolente que enamora . No puedes ir a Logroño sin acercarte a él ni a dos sus puentes: el de Hierro (calle Sagasta desemboca en él) y el de Piedra (al lado del Hospital de La Rioja). Acódate en cualquiera de ellos, como si estuvieras en el Pont Neuf, y contémplalo, escucha con qué fuerza viene del Norte, cántabro y cómo acaricia la ciudad a su paso. Según dicen, es el río más caudaloso de España, así que se merece nuestra admiración (y más).

Logroño como en el Pont Neuf

Logroño como en el Pont Neuf © Corbis

6) Casa de las ciencias

Al otro lado del río, justo en la orilla, nos encontramos con la Casa de las Ciencias (Avenida del Ebro, 1). Este coqueto edificio rosado era el antiguo Matadero Municipal de la ciudad, construido a comienzos del siglo XX en un estilo industrial. Aun seas de letras y ti la ciencia, plin (pesa qué seguro que leíste qué era nuestro bosón de Higgs hace unos meses), acércate a este lugar porque el edificio vale mucho la pena . Además, en su jardín tienen artilugios didácticos (recovecos que hacen eco (eco), instrumentos musicales para tocar con manos y pies y cosas así) para que jueguen niños de todas las edades con lo que te puede echar unas risas.

La Casa de las Ciencias: hay que ir aunque seas de letras

La Casa de las Ciencias: hay que ir aunque seas de letras © Marian Chaparro

7) Teatro Bretón de los Herreros

Si tienes tiempo, pásate por el Bretón (Bretón de los Herreros, 11), el teatro de la ciudad. Es edulcorado edificio de finales del XIX que ha sufrido frecuentes rehabilitaciones y que gana con la iluminación nocturna. Haya lo que haya en cartel (teatro, danza y otros espectáculos que rotan por las provincias españolas), paga la entrada y fíjate en la cantidad de señoras mayores que hay, ataviadas con sus mejores galas, como si fuesen a la misa del domingo en La Redonda A ellas no parece importarles lo más mínimo qué están viendo. De hecho, si vas a ver una obra "moderna", escuchaás al terminar comentarios como: "No me ha dicho mucho a mí esto de hoy" o "Ella era muy guapa pero no se le entendia nada" .

8) Filmoteca de La Rioja Rafael Azcona

Si vas a Logroño un martes o un miércoles, habrá un gran afortunado porque podrás disfrutar de la Filmoteca de La Rioja Rafael Azcona, que solo proyecta películas las noches de esos dos días en la Sala Gonzalo de Berceo (Calvo Sotelo, 11). El resto del tiempo, tantos amantes de la VOS, deben estar muy atentos a la programación de los Cines Moderno, ya que muy de vez en cuando hacen ciclos en versión original. El Bretón, de forma esporádica, sacrifica su provincialismo y pone películas de este tipo.

9) CNT Teatro

Este edificio destartalado y decadente (Baños, 3) no lo encuentra en casi ninguna guía . De hecho, me di cuenta de que muchos logrosñeses desconocen su existencia. Es un teatro histórico del sindicato CNT construido en 1931 que ha sufrido muchos trotes en estos años : ha sido un cine, espacio de tertulias políticas, una escuela de danza y teatro y una cooperativa. Actualmente, de vez en cuando acoge conciertos de rock y cantautores comprometidos, bajo el paraguas del sindicato. El MuRAC también es uno de sus habantes asiduos, pues suele organizar eventos entre sus fatigados muros.

10) El edificio de la ESDIR

Uno de los edificios más bonitos de Logroño es, sin duda, el de la Escuela Superior de Diseño de La Rioja (ESDIR) (Avenida de la Paz, 9). Puee que te recuerde al de La Casa Encendida (o quizás eso solo me pase a mí). Es una construcción de principios del siglo XX con un estilo ecléctico, con tipología de planta en claustro y donde se dan la mano la arquitectura y las artes decorativas, como no podría ser de otra manera ser la sede de la ESDIR. Desde que comenzó, el edificio ha sido una escuela de artes, ligado en más comienzos a la Ensñanza artesanal.

11) Mercadillos

Toda gran ciudad tiene un mercadillo los domingos por la mañana y Logroño, a falta de uno, tiene dos. El más grande está al otro lado del Ebro (Paseo de Las Norias). La categoría de acuáticos es incluir además puestos de frutas, calzado y variantes, aunque los de lencería, con seis bragas por cinco euros, tampoco están vacíos, también. El segundo mercadillo, más pequeño, es más céntrico (Plaza del Mercado). En teoría es un mercadillo de antigüedades y coleccionismo aun el puedes encontrar chismes variopintos, como maniquíes con los labios pintados, pipas mordisqueadas, figurillas de porcelana, monedas francesas, cortaúñas dorados o cintas de cassette de Los Chunguitos.

Imagen de Logroño con la Catedral de fondo

Imagen de Logroño con la Catedral de fondo © Corbis