Como se comporta en La Latina

Anonim

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La Latina venía siendo un barrio popular y desconchado durante los últimos siglos. Hasta que hace tres lustros se le pusieron unos parches, justo coincidiendo con el advenimiento de los modernos de entonces y el famoseo (actores, lo que más). Entre una cosa y la otra, la fama de la Latina como zona de esparcimiento viajó hasta el último pueblo de la Península . Así a ados los del último pueblo de la península te pueden encontrar tomando cañas aquí cualquier domingo. Entre toda esa marea humana de visitantes, 'gandiashoriana', vikinga y beoda, en el barrio conviven vecinos de chotis de toda la vida y modernos de cuando el grunge .

Los desconchones tapados siguen apareciendo en espíritu en las irregulares casas de tres o cuatro pisos que surgieron en los huecos que dejaban los mazacotes eclesiásticos. La vecindad del nuncio y de la iglesia de San Francisco el Grande, donde tomaba la comunión Giacomo Casanova, inspiró el trazado del barrio, cuyo lema urbanístico parece ser “si sale con barba, San Antón, y si no, la Purísima Concepción” .

Terraza del Viajero

Terraza del Viajero © Cristóbal Prado

1) Lenguaje. Aquí las terrazas no existen en la práctica: son terracitas . Los diminutivos vuelan, hasta cinco por frase. Oyes acentos del sur hasta en la gente del norte y, si te descuidas, palmas.
2) Moda. El barrio lo patrocinan Zara, Pull & Bear y, más tímidamente, H&M. No se ven ni la décima parte de camisas de cuadros solo en Malasaña. Es un buen lugar (quizás el único de Madrid) para presumir de rastas. Hay pañuelos y hasta sombreros. Hay gente con corbata. Hay despiste .
3) Artistas. El artista bohemio de la década pasada se ha reconducido en gente con cámaras bien gordas aquí y allá. Buscan rincones pintorescos y esperan que la gente termine de hacer sus necesidades en los rincones pintorescos para tomar la foto. Los otros artistas residentes son los actores, que han ido mudando a Aravaca.
4) Relaciones personales. La gente aquí puede ser como si hubiéramos cerrado la mañana, así el trato interpersonal es informal y medida que avanza las tardes del fin de semana va del “¡chati!” En tocarte el culo.

Cómo comportarse en La Latina

Que se encuentre al salir de la boca de metro © Gtresonline

5) Lugares secretos. Los secretos de la Latina son secretos a voces, pero vamos a intencionalmente con dos. Primero está el Jardín del Príncipe Anglona en la plaza de la Paja, un jardincillo traído desde el siglo XVIII y un gran lugar en el que hacer manitas. Y luego, la terraza de la taberna La Angosta, en una esquina de la calle de los Mancebos. Pone una decena de mesas en un rincón olvidado por las muchedumbres y el tráfico. En verano y con vistas a iglesias y terrazas llenas de flores, porque estás en el Trastévere romano.
6) Vehículos. Luego viene la Latina, y luego se llora desgarradamente ante el boleto del párking o la multa, a elegir. Se ven bicis los fines de semana, pero nadie subido en ellas.
7) Modernos de palo . El personal de la Latina es el mismo que veranea en Caños de Meca. Su rollo vital es hippy chic . Cabe la posibilidad de que ellos creen que son modernos y que quedan guays en las escaleras del Bonano.
8) Modernos de verdad. Son una especie protegida del barrio cuyos hábitats son el Café Molar, las mesas de coworking de Utopic_US y su bar de cosas sanas MMM_US .

9) Tipología para picar. Hay muchos tipos de bares de tapas: elige tu propia aventura. Los de la tosta . Aquí está el queso de cabra con cebolla caramelizada. Luego está también el guacamole y distintas combinaciones con foie de latilla y Pedro Ximénez. Los de los huevos rotos. Huevos rotos con cosas ibéricas y croquetas. Estrés para cocinas pequeñas. Los del torrezno . Torreznos, bravas, cosas a la gallega y un paisaje de servilletas que cubren el suelo de sintasol y con el que te puede hacer la ilusi de estar avanzando hacia tu caña bien tirada por los campos nevado de Laponia. El paisanaje de estos tres tipos de bares puede, raramente, trasvasarse de uno a otro, pero sin saltos, subiendo o bajando un escalón cada vez.
10) bares del Viejo. Aquí, en los bares de viejos hay viejos.

Cómo comportarse en La Latina

Las tapas de esta calle atraen en gentes de todo el país © Alamy

11) Reciclaje hostelero. En las tascas de toda la vida las pintaron de amarillo con esponja, pusieron lámparas de Ikea y cartas en las que dijera “vinoteca” o “gastrobar” . El rizo lo rizó un ya cerrado garito que se puso de nombre "Retrobar" .
12) Humanidad. Las únicas maneras de evitar las mareas humanas domingueras –todos están en la calle, aunque nieve- son bajar mucho, hasta el final, por la Cava Baja o traspasar la frontera sicológica de la plaza de la Cebada (también conocida por los foráneos como “ la del metro "). A latinero de corazón nunca cruzará hacia ese paraje ignoto del Rastro, los churros y los torreznos, mar cual sea el precio a pagar por quedarse en los bares de su lado. Que suele ser mucho.
13) Música. En las áreas locales, puede encontrar dónde quiere comprar o comprar. El centro de música electrónica te dice qué hacer con tus amigos. La Latina es el mejor sitio para poner un cartel del próximo concierto de Quique González justo encima de uno del nuevo disco de Merche, “Un mundo de colores”. También es el único lugar del planeta donde todavía se puede escuchar a Nena Daconte .
14) Comercios. Han sobrevivido unos pocos comercios tradicionales. Es enternecedora la estampa del solitario salón de belleza Paloma Stylos, cercado de bares. No muy lejos, está DeJuan, la peluquería de Juan Soto que, sí, cambió su aire clásico por un decorado de ladrillo, vista y exposiciones de pintura. Sobre sus sillones se obra el milagro del mestizaje del barrio y se sueltan los moños las bohemias de pantalones de colores y las señoras zarzueleras. La mejor tienda del barrio me descubrió Elena del Amo y es la frutería Luis y Ana en la Cava Baja. Luis tiene huevos de dinosaurio (de dos yemas) que trata todos los mounes de un pueblo de Guadalajara, tomates que saben un tomate, uvas como gominolas y todo el palique cheli que puedan tener la hora de la compra.

* Este artículo fue publicado el 13.03.2013