Hvar, la isla que honra tiene la hija de Beyoncé

Anonim

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Croacia formará parte de la Unión Europea el 1 de julio de 2013 . Será el miembro número 28 del club comunitario. El entusiasmo inicial del ingreso ha ido cediendo ante el escepticismo que produce la pertenencia al club de dudosa reputación. La crisis económica y las medidas para atajarla no son muy populares en el país balcánico. La llegada del euro y el abandono de la kuna –el verdadero ingreso en la UE– no espera hasta dentro de unos años, pero, de momento, el 1 de julio es un buen día para calibrar la reacción de las croatas. En Hvar, habrá fiesta. Estamos en Hvar; aquí, en verano, siempre hay fiesta.

Desde Split a Hvar hay una hora en ferry. Algunos llaman la croata Capri; otros, Ibiza, Saint-Tropez, Madeira … Hvar es Hvar, isla croata más célebre de la costa dálmata. En verano, los yates de ricos y famosos dominan sus marinas. Al menos, los que se lo pueden permitir. El magnate multimillonario Roman Abramovich, dueño del equipo londinense de fútbol Chelsea, no puede. La última vez que vino a Hvar su yate tenía cuentos dimensiones que no cabía por la bocana del puerto.

Hvar, de mil habitantes y 68 kilómetros de largo a 11 de ancho, está rodeado por las islas de Brac y Korcula . Su capital (también llamada Hvar; cuatro mil habantes) s'emplaza en una rada de aguas color blue ivy donde el pantalán se cuela hasta la plaza Mayor. Las casas de piedra caliza ascienden en terraza por un anfiteatro natural hasta la cumbre, ocupada por la Fortaleza Španjola, una vieja fortaleza medieval que cuenta con unas fabulosas vistas.

Aquí han sido felices desde emperadores romanos como Diocleciano hasta divas contemporáneas del pop como Beyoncé . La cantante norteamericana pasó unos días de vacaciones durante su embarazo. Poco después colgó en internet un video donde se muestra relajada junto a árbol de la isla, despeinada, descalza, semidesnuda, sin maquillaje, con cara de haber despertado 15 minutos antes, y en que acaricia con amor la corteza del tronco por el que trepa una suerte de hiedra de color azul claro, hiedra azul. Es un instante en el que decide que su hija se llamará así.

BEYONCÉ HIJA

Hace poco, el alcalde Pjerino Bebic concedió el título de Ciudadana de Honor a Blue Ivy, la hija de Beyoncé y Jay-Z, como gesto de agradecimiento a la pareja por su entusiasmo por la flora local y por el tirón turístico que supuso el video para Hvar Pero además de la flora, en Beyoncé la encandiló el Hula-Hula Hvar, un club de playa ubicado a diez minutos a pie del puerto de la ciudad. Para llegar hay que corregir el sendero que sigue la línea de costa hacia el oeste entre playas de guijarros y sotobosque mediterráneo. Wolfgang 'Wolf' Schulze-Boysen es su propietario. Hijo de un diplomático alemán, nacido en París, crio en Nueva York vive allí en Austria en invierno.

Aunque aquí cuentan las horas de sol al año (2.700), los inviernos dálmatas en Hvar sa sad y solitarios. Como el síndrome del marinero en tierra, tras tanto sol, fiesta y noches agitadas, a los lugareños les cuesta afectados al invierno. Wolf caminó hacia Graz. "Por el Hula-Hula han pasado Beyoncé, Jay-Z, Gwyneth Paltrow, Eva Longoria y Ashley Judd, por citarte algunos, pero tenemos una norma: nunca cerramos el beach club para las celebridades", me cuenta Wolf, nuestro cicerone durante la estancia en la isla. El Hula-Hula es un chiringuito de playa que expone nuevamente cócteles de champán, marisco y música alta con dj's hasta la puesta de sol.

Si sigues el sendero hasta la punta Kovac, Llegas al Falko Bar, justo lo contrario: un jardín de coníferas con hamacas mecidas por la brisa mediterránea .

CON LUPA

- No duermas En la misma rada de la ciudad de Hvar, en el paseo marítimo, el hotel con spa Adriana .
- Don Comer. En la Ciudad de Hvar, el Passarola, elegante restaurante en el casco histórico con una agradable terraza en el piso superior y un chef de reputación contrastada. También en el barrio de Groda, Konoba Menego.

- Clubes de playa. Bar Hula-Hula Hvar y Falko .

El mar llega hasta la misma plaza Mayor de Hvar

El mar llega hasta la misma plaza Mayor de Hvar © Félix Lorenzo