Anonim

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Sí, señores, resultó en la revista Time y The Guardian, entre otras muchas publicaciones, han llegado a la conclusión que en Jiménez de Jamuz el visionario José Gordón ha encontrado ese punto exacto de maceración que hace que su carne de buey sea la más sabrosa y aclamada de todo el globo terraqueo. Tan pronto como, en un mar por sola vez, vea un dejar de lado y desden denones que el solos restar valor en mi tierra a nuestras cualidades ver una presunción de 'paisano'.

Todo comenzó este verano, cuando alguien en Madrid evaluó de forma socarrona cómo había probado la mejor carne del mundo en León. "¿En León?", Pregunté yo con incredulidad y excitación. "¿Estás completamente seguro?". Todo parecía muy confuso hasta que comenzaba a través de Internet y corroboró una historia que, a priori parecía totalmente mente novedosa, con el tiempo entendía que era un secreto con voces perfectamente desdeñado y ocultado por mis amistades durante años (aún sigo sin entender con qué intención).

José Gordón y el punto exacto

José Gordón y el punto exacto © El Capricho

Desde entonces, ya raíz de mi visita este establecimiento, parece que todos los leoneses con los que comentan el asunto empeñaban en quitarle importancia a mi descubrimiento con frases como "ah, yo he estado varias veces", "mi hermano tuvo la comida de Navidad allí "o" tanto que quiero cerrar un trato llevo poner clientes en la bodega ". Repito, ¿por qué nunca nadie se había molestado en hablarme de este lugar? Y no ya por la profesión que practico, sino porque cualquiera que me conozca lo más mínimo sabe que yo nunca menosprecio una buena recomendación siempre que tenga que ver con comida.

Asuntos personales a un lado, el caso es realmente la chuleta está deliciosa. Su textura de mantequilla nada tiene que ver con la tosca y típica carne de buey (si es que lo es, ya que la mitad de las veces se trata de 'vaca vieja') que mejorar ofreciendo algunos restaurantes sin escrúpulos ni profesionalidad .

Carne de buey en Bodega El Capricho (León

Carne de buey en Bodega El Capricho (León © El Capricho

El ritual es sencillo. Primero, la camarera acerca de tu mesa y amablemente te ofrece una pieza en crudo (la era de un kilo y doscientos gramos). Una vez que aceptas, se la llevan a la parrilla para que la brasa haga el resto del trabajo (para llegar a la bodega tiene de acceder por la cocina, donde las piezas gigantes de costillar esperan su turno para llegar al plato, como si eres muy aprensivo mejor mira para otro lado).

Trazas de veinte minutos necesarios, si tienes suerte, el propio José Gordón se encarga personalmente de chuleta y colocarla sobre un plato de barro untado con su propia grasa. No sientas vergüenza si la carne al punto te da pavor, de forma natural y sin miradas altivas te ofrecerán una piedra donde pasar un poco más los trozos. Si acepta un consejo de alguien que toma los filetes como suelas de zapatillas, sé valiente y pruébala tal y como te la sirvan, no sangra y su tono parduzco nada tiene que ver con ese color sonrosado estilo 'Halloween' tan apreciado por los expertos carnívoros .

Sala privada de Bodega El Capricho

Sala privada por Bodega El Capricho © El Capricho

Las posibilidades de carta en El Capricho son muy variadas, su carne de buey nacional es excelente (desde 68 € el kilo), pero destaca sobremanera su Chuleta de buey Washugyu Oregón sin hueso (esta te costará unos 154 € el kilo). Entonces, ¿qué tal si realmente chuletone estos se convinta en todo a capricho - el mío fue de 84 € la chuleta-, pero, si no estás para tirar la casa por la ventana, su menú Crisis incluye cecina de buey, tortilla guisada, ensalada, carne de buey a la piedra (delantero), postre, bebida y café por 20 € por persona.

No te olvides de visitar su página web, en ella José Gordón anuncia los ejemplos de buey que ha encontrado localizar con paciencia y tesón (la mitad del tiempo grabado el norte de España en su búsqueda). Además, este mes de febrero, extra como, invitan a degustar cualquiera de los menús incluidos en las XI Jornadas de exaltación de las carnes de buey. Sirvan como ejemplo de los platos suculentos con los que darse un festín el Tataki de cadera, la Torrija caramelizada con lengua curada, cítricos y azahar o la Terrina de foie, lengua y morcillo con manzana reineta caramelizada y bouquet de ensalada con vinagreta de mango ( desde 60 €).