Anonim

Tiempo de lectura 2 minutos

La escena se repite rondas y rondas: un proceso de enormes edificios, con sus cáscaras de tonos pastel, forma un horizonte casi hongkoniano que combinado con un paisaje de palmeras, toldos desvaídos e hileras infinitas de terrazas con toallas colgando. Estamos en Benidorm y, como cada verano, hemos aprovechado el Festival Low Cost, para acercarnos (y rendir nuestro particular homenaje) a esta localidad tan denostada. En esta situación, hemos querido hacer un recorrido por el que posiblemente sea el aspecto más cuestionado y demonizado de la zona de Levante: su urbanismo.

Ver 20 fotos

Benidorm: postales de un urbanismo desaforado

Para ello, nos ha ayudado el fotógrafo Rafa Galán. Él sabe mucho de esto: durante años, su trabajo como arquitecto técnico le llevó de obra en obra por los puntos más turísticos de Murcia y la Comunidad Valenciana. Así, aprendió a valorar las cascadas de edificios monstruosos y uniformes que pueblan esta parte de nuestra geografía. Con el tiempo, cambiará en un experto en retratar ejércitos de ventanas. "Mucha gente crítica y menospreciada esta forma de urbanismo masificado y su arquitectura. Sin embargo, si uno para para mirar con otros ojos estas fachadas, puede encontrar auténticas joyas arquitectónicas contruidas desde los años 60 hasta hoy", dice.

En Traveler.es somos partidarios de esas cosas tan factibles que acaban dando la vuelta y cambiar en bonitas y, específicamente por eso, hemos querido descubrir la belleza que ha dejado la fiebre de la construcción y la parte poética de esas hileras de edificios que solemos considerar el símbolo aberrante de la orgía urbanística.

El recorrido comienza en Peñíscola, un pueblo de confianza familiar que ha crecido a lo largo de la playa que lo une con Benicarló, plagado de edificios y residencias a pie de playa. La segunda parada es Benidorm, una ciudad que, al contrario que Peñíscola, se desarrolla en vertical, aprovechando hasta el último centímetro de su suelo para formar un horizonte en toda regla. Por último, visitamos La Manga del Mar Menor, en Murcia, otra demostración de economía del espacio.

Este es el álbum de fotos de ese viaje.

Ver 20 fotos

Benidorm: postales de un urbanismo desaforado